jueves, 8 de enero de 2009

Mi Aventura de Ser Docente

Mi Aventura de Ser Docente


La aventura de ser maestro nos muestra una realidad innegable, en lo que a mí respecta, al ir leyendo cada párrafo me di cuenta de muchas deficiencias que tengo como maestro, de lo mucho que me falta por aprender, pero también descubrí que tengo vocación, el solo hecho de iniciar un nuevo semestre me ilusiona, y estoy pensando en que estrategias voy a utilizar para cumplir mi objetivo, en los siguientes párrafos trataré de darle un nuevo enfoque a mi confrontación con la docencia.


Estudie la carrera de Técnico Profesional en Contabilidad en el periodo “Septiembre 1979 – Junio 1982” pensando en trabajar como auxiliar contable, la única experiencia que en ese entonces poseía, había sido adquirida en el Servicio Social y Prácticas Profesionales, pero fue suficiente para darme cuenta de las oportunidades que esta carrera me podrían brindar.
En ningún momento paso por mi mente la idea de dar clases, siendo honesto, la carrera de maestro nunca me llamó la atención, no le veía futuro, pensaba en ser Ingeniero, Doctor, Licenciado, pero nunca Maestro.


En estos momentos de reflexión me doy cuenta que muchas veces uno no tiene lo que quiere, pero, uno debe de querer lo que tiene.


El ser Maestro se presentó en mí sin que yo tuviera que solicitarlo, producto de las circunstancias que en esos tiempos prevalecían (estudiaba en un plantel que apenas se estaba terminado de construir, formaba parte de la primera generación y otras menos significativas). Mi inscripción al Centro de Estudios Tecnológicos 403, hoy denominado CETis 31, fue producto de la casualidad, un buen día pase por las instalaciones del CET, entre y cuando salí ya estaba inscrito.
En el año de 1982, cursando ya el sexto semestre de la carrera de Técnico Profesional en Contabilidad, el Ing. Mario Landeros, Director del CET, nos propuso dar clases en el mismo plantel del cual estaba próximo a egresar, a mí y a otros compañeros de grupo, esto en virtud de que el Ing. Morales, Director General de Educación Tecnológica Industrial, tenía el proyecto de que alumnos egresados del sistema dieran clases en el mismo. Hoy que lo pienso, creo que fuimos un experimento del sistema.


Así fue como ingrese al sistema DGETI e inicié mi labor docente.


Durante 25 años he vivido muchas experiencias, en efecto, se cometen errores, y como maestro he cometido muchos, el autoritarismo en el salón de clases, creo que ese es uno de mis mayores defectos. Nunca me había preguntado como ganarme la atención de los alumnos, cuando el grupo no respondía siempre me justificaba con frases tales como ¡Este grupo es un desorden! ¡Nadie pone atención! ¡No les interesa la clase! ¡Seguramente no les interesa esta escuela!
Frases como las anteriores, sin darme cuenta, estaban escondiendo la responsabilidad que tengo como maestro, hoy reconozco mi falta de criterio, pero no es tarde, estoy seguro que con mis próximos alumnos seré diferente.


Al principio de mi experiencia docente, como todo joven deseoso de triunfo, le dedicaba muchas horas de trabajo en la preparación de una clase, en la investigación de los temas, permanecía más tiempo en el plantel del que debía estar, esa vocación a mi trabajo ha venido a menos, en estos momentos de reflexión me de doy cuenta de que todo es producto de una insatisfacción, quizá provocada por el sistema o porque nunca he estado comprometido verdaderamente con la educación, no lo se.


Después de toda una vida dedicada a la enseñanza he aprendido algo sobre la tarea de educar, siempre estoy en busca de cómo innovar una clase que se adapte a las características de un grupo determinado, me involucro en la reforma educativa, aplico lo que de ella me parece interesante, analizo los resultados que se obtienen al trabajar de una forma u otra.


Hoy me doy cuenta, que ser Maestro me enorgullece, nunca me arrepentiré de haberme dedicado a la docencia, soy y seguiré siendo el Profesor Garibay.

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